|
viernes, 16 de julio de 2010 |
|
De niño siempre ha sido mi gran pasión la música. Cuando mi madre me dió la oportunidad de asitir a un taller de guitarra en el liceo, por allá por 5° básico, mi pasión aumentó aún más al darme cuenta que podía hacer música con mis propias manos.
Tuve la oportunidad de tocar en muchas presentaciones, folklóricas y religiosas. Ya como adolescente pude interpretar temas de mis grupos preferidos como Pink Floyd, Led Zeppelin, entre otros. Hoy mi pequeño niño Rafael (que ya es un lolo de 12 años) tiene la misma afición que yo: la música. Tuve la oportunidad de inculcarle mi gran pasíon por la guitarra y hoy él ya es un pequeño gran guitarrista e interpreta temas casi a la perfección. El orgullo más grande de un padre es, sin duda, ver sus hijos crecer y formarse como personas de bien, pero además es un gran orgullo que compartamos esta hermosa pasión y nuestras bellas guitarras. La guitarra de la imagen es el regalo que me pidió Rafael y yo por supuesto encantado le daré en el gusto.
|